Revista de información y ocio iberoamericano

“Amigó”, una fundación nacida para proteger a personas excluidas y vulnerables

“Amigó”, una fundación nacida para proteger a personas excluidas y vulnerables

La Fundación Amigó nace en 1996 gracias al esfuerzo, el cariño y la unión de un grupo de personas que buscan contribuir en el desarrollo y transformación social e individual de niños, niñas adolescentes y jóvenes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, exclusión social y desprotección. Conversamos con Rafael Yagüe, Director Territorial de la Zona de Levante, para conocer un poco sobre lo que realizan.

¿Cuál es la misión que tiene la fundación?

 La función específica de la fundación es la atención a niños, adolescentes y jóvenes así como a sus familiares que están en situación de exclusión social o riesgo de padecerla por diversas causas. Tenemos un matiz muy importante que es atender a los jóvenes que tienen problemas por tipos de conductas o por algún tipo de delito que hayan cometido.

¿En qué principios se basa el trabajo que realizan en la fundación?

 La fundación Amigó es fundada por la congregación religiosa “Terciarios capuchinos”, cuyo fundador es Luis Amigó, de allí vienen nuestros valores y principios, se inspiran en su figura y lo que él trasmite. Tiene una presencia y el corazón está dentro de la antropología cristiana, de la visión del hombre que se tiene desde el cristianismo, de tener una fe inquebrantable hacia la persona, de sus posibilidades, nosotros atendemos a jóvenes y niños que tienen problemáticas muy graves y en nuestro interior está el que siempre todas personas son capaces de superarse, que tienen un valor incalculable. 

  Además, nuestra zona educativa se funda principalmente en la relación que establecen los educadores con las personas con las que trabajamos, por encima de sistemas o modelos, la relación entre las personas es la que funda la educación y la que hace posible que exista un cambio real entre ellas.

¿Cuál es la pedagogía que manejan?

 En la época que se funda Luis Amigó no existían centros de este tipo, los niños y niñas que cometían delitos menores estaban junto con los penados por delitos mayores, entonces es allí cuando algunos religiosos diseñan un modelo que con los años va creando una identidad propia que nosotros le llamamos pedagogía “Amigoniana”, no es que sea un modelo original en sí, sino que es una toma de muchas corrientes pedagógicas del humanismo cristiano, el cual está inspirado atender a las personas, que ellas sean las protagonistas y trabajar en su proyecto de vida. Estamos por encima de los hechos que hayan cometido y no estigmatizamos ni ponemos etiquetas, sino que siempre damos oportunidades.   

Coméntanos sobre las áreas de trabajo que lleva la fundación

 El programa más importante es el destinado a la justicia juvenil, chicos que han cometido algún tipo de delito. Por otro lado, nos dedicamos a la protección de los jóvenes que están en situación de desamparo, no porque hayan cometido algún delito sino por situaciones familiares de desprotección. Del mismo modo, trabajamos con tratamientos de adicciones a sustancias, tecnológicas o cualquier tipo de adicción. 

 Otro de los programas que está tomando más fuerza es el destinado a los jóvenes que tienen problemas de violencia filio parentales.

  Asimismo, estamos trabajando con aquellos jóvenes que cumplen dieciocho años y salen de estos centros y que al cumplir la mayoría de edad no tienen posibilidades de autonomía y de emancipación, muchos de ellos se quedan en situación de desamparo y desprotección, entonces ha habido que habilitar recursos para atenderlos.

Por último, la inserción socio laboral con los jóvenes que vamos ateniendo, luego que van culminando su proyecto educativo nos encontramos con el problema de la inserción social laboral porque no tienen empleos, por eso creamos esta línea de trabajo para ayudarlos a encontrarlo.    

¿En qué proyectos se encuentran actualmente?

 Actualmente tenemos dos retos muy importantes, uno es el de atender a los muchachos que acaban con dieciocho años en las instituciones y que no tienen un sistema que los proteja, a pesar de que el gobierno en la comunidad valenciana está dando muchos pasos para incluir a los jóvenes extutelados dentro del sistema y darles protección. 
 Luego está el tema de la inmigración, están llegando muchos menores inmigrantes, tenemos cifras que cuadriplican el número de entradas con años anteriores, ya suponen una crisis, con sólo con los que entraron en el 2018 daría para llenar todos los centros de la comunidad valenciana, estamos viendo como la sociedad puede acoger a estos niños, la idea es ver como los integramos a la sociedad, de manera que un futuro no sean una fuente de conflicto y no sean guetos de discriminación, tenemos un reto muy importante.           


Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar